5 prendas de lencería para vestir por fuera.

A veces las firmas lenceras no pueden resistir la tentación de exhibirse y nos ofrecen prendas para lucir por fuera

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Berta Rivera

No es que lo de sacar a la vista y a la calle la ropa íntima sea una gran innovación, ya en los 80 lo hacía Madonna en sus conciertos, pero sí es cierto que convertir ese hecho en una costumbre y que incluso las firmas lenceras propongan prendas pensadas más para lucir por fuera que por dentro, es algo que nos ha regalado el SXXI.

Usamos ropa íntima, aunque no fuese más que por razones de higiene, desde hace milenios, existen pruebas de ello desde el antiguo Egipto hasta nuestros días pasando por todas las épocas de nuestra civilización, una de la que más nos gusta es la que deja Homero en sus escritos cuando hace que Afrodita, diosa del amor y del deseo, se desprenda de su ceñidor para que sea Hera quien lo use con la intención de seducir al mismísimo Zeus; ya en la mitología griega una mujer de cintura esbelta y ceñida era símbolo de belleza y sensualidad.

Cierto es pues que la lencería es un invento antiguo, pero no menos cierto es también que, tal y como la conocemos, su historia comenzó a fraguarse en el SXVIII y XIX a fuerza de corsés imposibles, lujosas enaguas, camisolas e incluso pololos; a principios del SXX mujeres como Isadora Duncan fueron las primeras en decidir que eso de ceñir el torso hasta no poder apenas respirar era cosa de otros tiempos y la lencería comenzó a reinventarse.

Los tiempos de guerra dejaron latentes muchas intenciones e ideas en lo que a la lencería se refiere pero de los años 60 en adelante todo cambió; teníamos ya lencería de nylon y llegó la lycra, hasta entonces era en su mayor parte de lino o algodón; llegó Madonna en los 80 sacando la lencería a paseo en sus conciertos, la microfibra se estrenaba en los 90 y, entrados ya en el SXXI, firmas como La Perla, icónica casa lencera italiana, Agent Provocateur en su línea más elegante –Soirée-, Pain de Sucre, sugerente lencería francesa, Wolford, austríaca y un clásico de la lencería europea, y Cadolle, que viste el interior parisino desde el SXIX, nos proponen prendas lenceras que cumplen su función y se niegan a cubrirse.

Aquí os dejamos 5 propuestas, todas de las colecciones de otoño y de las firmas antes referidas; son de nuestras favoritas y a la vista está por qué…

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