Restauración con mucha tela

Bagatella es puro tejido gastronómico en pleno barrio de Malasaña.

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Victoria Marrero
Restauración con mucha tela
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Los restaurantes ya no se eligen sólo por la comida, ni se hacen pensando sólo en una oferta gastronómica determinada. Hoy los restaurantes se diseñan, se piensan los espacios, se planifica el mobiliario, los cerramientos, las luminarias, se piensa el tipo de suelo o cómo nos gustaría que se viera el techo, que es igual a decir “hay que saber diferenciarse”.

De ahí los restaurantes temáticos, o los que hacen gala de jardines verticales, suelos que dejan ver pequeños riachuelos, los que cambian su decoración según la estación del año, o aquellos a los que la tecnología ha cambiado cartas por iPad y lo tienen todo informatizado.

Hablamos de algo más experiencial, más de disfrute de todos los sentidos, que es algo que ocurre cuando entras en la particular Bagatella, situada en el 60 de la calle Pelayo de Madrid, en el singular barrio de Malasaña.

El espacio tiene columnas metálicas, mesas de madera y sillas dispares, que todos sabemos que son tendencia. Pero lo fascinante está en el techo, de donde cuelgan un incontable de paños de tela de intensos colores, enmarcando el lugar en un ambiente casi teatral.

Su carta es variada, con opciones de picoteo, una selección de platos principales con sugerencias diarias, y postres donde triunfa el helado de violetas. La sorpresa está en el brunch, dividido en cuatro actos, con zumos, quesos, foie casero, tomate fresco rallado con albahaca y aceite de oliva virgen extra, huevos en todas sus vertientes, o la opción “yo hago dieta” con copa de yoghurt con cereales, más embutidos light. Y para terminar una sinfonía de postres, que van desde la bollería variada a la macedonia de fruta fresca.

Un lugar lleno de teatralidad, para disfrutar comiendo.

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