El tiempo se detiene en el Salon des Fleurs.

Té y flores, una combinación única en un espacio mágico

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Marta Combarros
El tiempo se detiene en el Salon des Fleurs.
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De repente, cansados de la rutina, llega un día en el que necesitamos desconectar y cambiar de aires. Pero resulta que es lunes, o quizás miércoles, ¿dónde puedes huir? Es difícil dejar todo de lado de la noche a la mañana, olvidarse de las preocupaciones y salir corriendo. Porque todo pasa y a veces lo que necesitamos es solo un rato agradable con esa persona con la que nunca se acaba la conversación.

El Salon des Fleurs es un lugar mágico, con todo lo que este adjetivo implica. Un espacio en el que al entrar uno se olvida de que está en el número 106 de la calle Guzmán el Bueno e incluso deja volar la imaginación y su cabeza huye de Madrid. El Salon des Fleurs es un sitio singular perfecto para queda con una amiga, para reír y hacer confidencias, para hacerse fotos y subirlas a Instagram.

Desde fuera llama la atención y parece un café parisino, con sus grandes ventanales, su carro metálico lleno de flores y sus luces. De hecho, parece haber sido puesto en este lugar en pleno barrio de Chamberí casi de forma casual, aleatoria. Pero cuando se abre su puerta uno se da cuenta de que acaba de descubrir un rincón secreto, de esos a los que uno sabe que va a volver y va a recomendar.

En su interior hay varias mesas y sillones para tomar el té, un aroma de flores inunda todo el Salon des Fleurs, y es que en su planta baja hay una floristería en la que se pueden encargar todo tipo de ramos, hechos con un gusto exquisito. Sus tés elaborados de forma artesanal son a cual más apetecibles y casi todo lo que se ve, está a la venta. Desde las tazas, hasta las velas, vajillas y objetos de decoración. El Salon des Fleurs es el espacio perfecto para olvidarse de la hora que marca nuestro reloj, una tetería y floristería singular y llena de encanto.

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