El nuevo espacio de Carmen Kaiser está en el jardín

Pero nada de césped y rosas, este jardín es más de ciudad y está en la entre la Goya y Claudio Coello.

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Victoria Marrero
El nuevo espacio de Carmen Kaiser está en el jardín
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Tener un espacio en un jardín asegura aromas, flores silvestres, rincones secretos y pequeños tesoros. Así que Carmen no podía haber tenido mejor idea que escoger un lugar así, para seguir ofreciendo la cuidada selección de perfumes, que desde 1992 atesora a las mejores marcas del sector y que ahora cambia del 69 al 37, os contamos.

Pero cuando hablamos de jardín, lo hacemos para referirnos a El Jardín de Serrano, que desde su ubicación en los números del 6 al 8 de la calle Goya, y desde su entrada en el número 37 de  Claudio Coello, ahora respira perfumes de ambiente, con firmas como Diptyque, Byredo,Mizensir, Manuel Canovas, Rigaud, o Velas Perfumadas Artesanas, que podrás encontrar a través de diferentes formatos, en el nuevo espacio de Carmen Kaiser que antes y durante años, estuvo en el 69 de la misma calle.

25 años de conocimiento que además les proporcionan el bagaje suficiente, para ofrecer un asesoramiento profesional, y así conseguir que dentro de su nutrida selección, puedas elegir la fragancia más adecuada para un lugar, para un momento, para una personalidad… experimentando, disfrutando y aprendiendo de las peculiaridades de todos los aromas que integran su nuevo espacio.

En su oferta, muchas velas con packagings y envases que por sí solos actúan como objetos decorativos, pero también cremas, perfumes, lámparas quemadoras, artículos complementarios como apagavelas y encendedores de piel. Aromas específicos para bebes de Lua y Lee, con elementos cerámicos ad hoc, jabones, y como curiosidad, incluso fragancias para el coche en aplique o bien en spray, de la firma Millefiori Milano, que son absolutamente adictivos.

Un lugar que sobre blancos y con mucha luz, consigue seducir desde el olfato y cautivar a través de la vista e incluso del tacto, y del que es difícil irte sin pecar o picar, según se mire, porque sus propuestas son tan tentadores, que resistirse deja de ser una opción.

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