Toca madera y di patata

Ilott Vintage nos propone una colección de cámaras antiguas revestidas de madera, con accesorios de piel.

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Victoria Marrero
Toca madera y di patata
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El romanticismo existe, y esta vez lo hemos encontrado en forma de cámaras de foto de mediados del siglo XX. Una Argus C3, una Minolta AL, una Hi-matic 7S y una Canonet, forman parte del core de Ilott Vintage,una empresa americana que ha decidido recuperar estas piezas de coleccionista, para quienes aún disfrutan de la fotografía de película manual.

Su defensa está en la resistencia de la cámaras de antaño, que se hacían para soportar condiciones extremas, como le ocurrió a la Argus C3, utilizada en la Segunda Guerra Mundical, o a la Konica Auto S2 cuya historia tuvo capítulos de vida en Vietnam.

Objetos que se hacían para pasar de generación en generación, y no para ser reemplazadas al año siguiente por un modelo superior. lejos de la obsolescencia programada que pone fecha de caducidad a los objetos. Piezas hechas para ser reparadas y no desechadas al primer signo de mal funcionamiento, y donde su peso era signo de calidad y no un obstáculo.

Hablamos de un ideal romántico de fotografía pre-electrónica, en el que quienes tomaban las fotografías tenían que saber lo que querían hacer para captar una buena foto.

Y tras toda esta filosofía surge Ilott Vintage, que además de ser una empresa de restauración de cámaras, se configura como un nuevo recurso para descubrir objetos sorprendentes, y aprender más sobre ellos para entender exactamente lo que son capaces de hacer y por qué.

Sus cámaras son totalmente mecánicas, con muelles de tracción, ruedas dentadas y sin necesidad de una batería para ponerte en marcha con ellas. Todas utilizan carretes de 35 mm, que de momento han ganado la batalla a a la revolución digital y por eso son de fácil adquisición.

Pero lo que supone el sello distintivo de sus artículo, es la chapa de madera que utilizan para revestirlas reemplazando el cuero desgastado de sus diseños originales. Maderas de primera calidad, en caoba, nogal, cerezo o mansonia, cortadas a medida, selladas con aceite danés, que consigue una apariencia final elegante y única.

Así que si eres de esos últimos románticos, aquí tienes un espacio para deleitarte, y no olvides echar un vistazo a sus accesorios de piel, porque no tienen desperdicio.

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