Ben Sherman vuelve al Londres de los años 60

La colección de otoño recupera los clásicos británicos y los actualiza con corte sartorial.

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Sergio Cabrera
Ben Sherman vuelve al Londres de los años 60
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En la década de los años 60, Londres vivió una revolución que la convertiría en capital de las últimas tendencias. Con permiso de París, la música de los Beatles y los Rolling Stones, el pop y la minifalda fueron algunos de los elementos que lo permitieron. Además, fueron muchos los que abrieron sus propias boutiques en King’s Road, con llamativos letreros y escaparates que trataban de explotar una costumbre que nació entonces: irse de tiendas.

Es en este contexto en el que Ben Sherman ha querido desarrollar siempre sus colecciones de ropa, pero este otoño lo hace con especial gusto, revisitando las piezas emblemáticas y, en el caso de la colección masculina, con prendas de las que es imposible no enamorarse. Así, sus trajes beben de la sastrería clásica, como si hubieran sido patronados por los sastres de toda la vida de Savile Row o Jermyn Street, con un corte ‘slim fit’ muy elegante y, al mismo tiempo, juvenil, perfecto para ejecutivos treinteañeros o incluso de menos edad.

Combinarlos con unos Oxford oscuros y los accesorios imaginativos de la marca es un acierto. En este campo, Ben Sherman quiere un otoño divertido, con estampados que no tienen miedo de apostar por mezclar colores oscuros y claros, rombos y rayas… E incluso la vuelta de la pajarita, un clásico del ‘gentleman’ que, junto a un tres piezas gris marengo, destaca con soltura, a juego con zapatos y paraguas.

En cuanto a las piezas de moda más casual, el hombre Ben Sherman de este otoño tiene un poco de esa esencia rockera que aún quedaba en los 60 de la década anterior, con vaqueros pitillo estrechos remangados, camisas de cuadros y cuellos rotundos. Y todo ello sin olvidar que las prendas de punto forman parte de la elegancia diaria, combinables con pantalones de vestir y en tonos invernales que permiten jugar con grecas nórdicas o estampados más contemporáneos.

Londres era un crisol de estilos en los 60 y, como un microcosmos, así es la colección masculina más atractiva de este otoño, la de Ben Sherman.

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