El Palacio de Santa Bárbara y la Manzana 330 de Mahou

Podría ser un cuento, pero es el segundo capitulo de un proyecto firmado por Mahou.

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Victoria Marrero
El Palacio de Santa Bárbara y la Manzana 330 de Mahou
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Y como lo de contar nos gusta, vamos a empezar con aquello de… Érase que se era. Porque durante el reinado de Carlos III, y hablamos del siglo XVIII, el Madrid en el que hoy nos situamos a través de calle y plazas, era un sumar de manzanas, de las de espacios urbanos, de las de plano de callejero.

Una organización que nos lleva a la 330, en la que no entonces, sino un siglo después, se estableció el Palacio de Santa Bárbara, de arquitectura isabelina, diseñado por Juan de Madrazo y Kunts, cerca de la Plaza de Alonso Martínez.

Y es en ese lugar en el que toma nombre el proyecto de Mahou. Una galería, una tienda, un mercado orgánico, y un quehacer de actividades, al que se añade una terraza que es el centro de nuestros deseos.

Porque en verano las terrazas son ese vivir y compartir exterior, que por las noches y con luces de bohemia y un entorno vegetal, lo que hacen es crear pura adicción. Y eso es lo que ocurre en la terraza de Manzana Mahou 33o, un secret garden palaciego, en el que comparten protagonismo gastronómico Carmencita Bar, Celicioso, Enrique Tomás y Asiana, de influencia asiática peruana con bases mediterráneas.

Platos para todos los gustos y todas las horas del días, al que además hay que sumar oferta de cócteles, que van desde el ya legendario mojito con su versión al vodka negro, azúcar y zumo de lima, o bien el de pepino o el de café, hasta los refrescantes mango spicy o  tequila sunrise.

Un horario de 11  a 24, que promete noches de luz de luna e igual algún concierto acústico. Así que habrá que estar atentos, porque en palacio te puedes encontrar con Loquillo o Christina Rosenvinge y terminar cantando con ellos. Esto promete.

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