Un Salvatore Ferragamo con añada

La familia Ferragamo tiene en Toscana una pequeña bodega que mima en exclusiva uno de los herederos: Salvatore.

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Sergio Cabrera 8 de Julio de 2014
Un Salvatore Ferragamo con añada
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El nieto de Salvatore Ferragamo ha estado atento las últimas semanas a los desfiles de moda masculina que se han ido sucediendo en Milán con la presentación de las colecciones de la próxima primavera. Lo hacía con un ojo escrutando las últimas tendencias y otro a un par de cientos de kilómetros al sur, en la villa que la familia tiene en Toscana.

Allí los Ferragamo tienen la hacienda de Il Borro, todo un paraíso natural cuya gestión ha sido confiada a Salvatore, su consejero delegado y que se llama como su abuelo. Fue su padre quien se enamoró de la finca y para el que hoy es más que notable lo que ha conseguido allí su primogénito (junto a su gemelo James). En este caso, un imponente resort turístico perteneciente a Relais & Châteaux y, sobre todo, la creación de una bodega cuyos vinos no dejan indiferente.

Este 2014, por ejemplo, ya han protagonizado dos éxitos. Por un lado, las doble medalla de oro recibida en los China Wine & Spirit Awards, un mercado en el que muchas bodegas han fracasado a la hora de intentar captar el gusto del gigante asiático. Lo han conseguido para la añada de 2010 de Il Borro, su tinto principal, mezcla de Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah y Petit Verdot que también está de enhorabuena al ser calificado con un 94 por la prestigiosa Doctor Wine, una referencia enológica en Italia.

El objetivo de Ferragamo es elaborar un vino de terroir, de ahí que la producción se restringa a apenas cuatro etiquetas (tres tintos y un blanco, aunque también cuentan con vino dulce y grappa). En un terreno complicado, cuentan con apenas 45 hectáreas de viñedo, a una altura entre 300 y 500 metros sobre el nivel del mar. En sus vides nacen uvas que, tras una crianza de varios años en barricas de roble americano, permitirán embotellar alrededor de 240.000 botellas.

Siendo una firma tan ligada al diseño, nada en lo referente a Il Borro desluce. La etiqueta es elegante, tanto como las cajas y envases especiales en los que se comercializan. Del mismo modo, es posible visitar sus instalaciones y viñedos, incluyendo una cata de vino en una de las cuevas de la bodega, con más de un siglo de historia. Pura artesanía que, en este caso, se bebe.

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