Tzukuri, las gafas que no tienen pérdida

Tzukuri son unas gafas de sol que con la tecnología iBeacon de Apple, siempre estarán localizadas.

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Victoria Marrero
Tzukuri, las gafas que no tienen pérdida
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Tener 20 años es sinónimo de comienzo, de aventura, com la de Allen Liao y Michael Sutton, que con esa edad y siendo el primero ingeniero eléctrico y el segundo estudiante de empresariales, han hecho equipo para montar su propia empresa.

Así nace Tzukuri, una empresa australiana con nombre japonés, que transcribe la fonética del verbo hacer en lenguaje nipón, y que se desarrolla teniendo en cuenta una estadística, la que dice que 1 de cada 2 personas durante el primer año después de haber adquirido unas gafas de sol, tiende a perderlas.

Y por eso sus diseños están provistos de un pequeñísimo chip, que ayudado de la tecnología iBeacon de Apple, las dota de un geolocalizador que impide que puedas perderlas. La cosa es que si olvidas tus Tzukuris, la aplicación te enviará una primera alerta cuando estés a 5 metros de ellas, posteriormente otra cuando estés a 10 metros, y una última cuando te encuentres a 15 metros. Y no sólo es útil en espacios abiertos, porque si te pasa aquello de “¿dónde he dejado mis gafas?” debatiéndote entre el sofá y la estantería de la habitación, la aplicación te indica la distancia a la que te encuentras de ellas.

Las gafas utilizan Bluetooth Low Energy para interrelacionarse con tu smartphone, y se cargan a través de una célula de energía solar. Se fabrican en Fukui, Japón, una provincia con tradición en esto de fabricar gafas de altísima calidad. Y tienen seis modelos inspirados en seis personajes icónicos que tienen detrás un estudio fisionómico. Así Atticus, en honor al protagonista interpretado por Gregory Peck, en Matar a un ruiseñor. Truman, por el escritor de apellido Capote. Ford, que homenajea al diseñador de nombre Tom. Mónaco, como referencia a la bellísima Grace Kelly, y Stark por el personaje al que dio vida James Dean en Rebelde sin causa.

Diseño y tecnología que una vez más se dan la mano, para hacernos la vida más sencilla y demostrarnos que en ningún caso son disciplinas que deban estar reñidas.

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