Hemingwrite, una nueva máquina de escribir.

Un híbrido entre las máquinas tradicionales y las ‘tablets’ que hace las delicias de los amantes de lo ‘vintage’.

Hemingwrite, una nueva máquina de escribir.
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Sergio Cabrera 8 de junio de 2015
Hemingwrite, una nueva máquina de escribir.
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Uno de los problemas que conlleva escribir una novela en un ordenador convencional es que las posibilidades de procastrinar más de la cuenta son elevadas. Antes de la era Internet, eran los juegos instalados en el propio aparato (¡cuántas horas buscando minas!); pero ahora hay que sumar desde las redes sociales a todo el mundo que se esconde detrás de las tres W.

Para evitar cualquier distracción, pero también para reivindicar la imagen clásica del escritor frente a la máquina de escribir, ha nacido Hemingwrite. Su nombre no da lugar a dudas de que se trata de todo un homenaje a Ernest Hemingway, el exitoso escritor norteamericano. Su forma es la de una máquina tradicional, pero donde debería ir la cinta con la banda tintada y el rodillo para el folio hay una pantalla digital. Es pequeña (6 pulgadas), recuerda a los libros electrónicos (o incluso a los primeros Mac, si se prefiere), y en ella solo se pueden ver letras, las que se van escribiendo sobre el teclado.

La combinación simple de un procesador de textos en un sencillo ordenador portátil es el resultado de un proyecto muy interesante, que se sincroniza con Evernote y Google Docs para que no haya riesgos de pérdida de datos o textos, así como la posibilidad de editar el documento más adelante, en un ordenador convencional en el que se puedan añadir desde negritas y cursivas a notas a pie de página, por ejemplo.

El Hemingwrite cuenta con una memoria interna capaz de almacenar más de un millón de páginas y, al no tener que arrancar multitud de aplicaciones ni programas, la batería permite escribir durante más de seis semanas sin necesidad de recarga, lo que lo convierte en el accesorio perfecto para aquellos que prefieran escribir su novela en plan ermitaño, en medio de la nada, sin electricidad ni humanos a la redonda.

Definida por sus creadores, Adam Leeb y Patrick Paul, como “el Kindle de la escritura“, tiene también conexión Bluetooth y pesa 1,8 kg. Es una creación que verá la luz, presumiblemente, el año que viene, tras su paso por el Engadget Insert Coin, la competición de diseño tecnológico que será la que decida si triunfa o no como proyecto. Todo apunta a que sí.

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